Crítica

CONCERTINA DE LOS RÚSTICOS Y LOS ESPLENDOROSOS

 

 Escritora Edda Piaggio (*)

     No es fácil escribir con lucidez y crítica. Nutrirse de una actividad humana que caracteriza lo más esencial de nuestras tribunas interiores nos lleva a menudo a marcar dudas y hacer una ruptura con la versificación del lenguaje que se adopta en el presente. El trayecto lo desarrolla el aporte interior del creador y la concepción de su propio mundo y de su arte que transforman - a veces dolorosamente - en sentimientos  a través de las palabras.

     Entre mis manos un libro que forma parte de la poesía venezolana, impreso en Caracas en 2007 (CONCERTINA DE LOS RÚSTICOS Y LOS ESPLENDOROSOS). Cada pieza de exposición grave marca una espiral de situaciones que amplían a distancia una lucha permanente, mostrando sin rodeos que el hombre es y será siempre igual así mismo, acechado por la ambición, las sombras del mal y por la luz del bien.

     Manuel Ruano, su autor, que es argentino y ha vivido durante muchos años en Venezuela,nos aclara en el Pórtico que "sus criaturas son de una fuente desconocida... de siglos remotos aunque presentes".

     Su acompasado lenguaje, tocante y patético, profundamente didáctico , recoge testimonios y miserias de épocas pasadas que solamente se diferencian de las actuales en su exterior fisonomía pero adquieren idéntica fuerza a medida que se desplazan en frustraciones y denuncias.

     Ruano- merecidamente- ha abundado en premios y distinciones en diferentes países de América y su expresión intelectualista, sus arcaísmos lingüisticos señalan el destino humano que inevitablemente nos enfatiza en el perpetuo conflicto y nos lleva de la mano al recuerdo de Camus cuando protestaba contra la desgracia universal.

NO SÉ DE QUÉ TE ALARMAS, CALÍMACO
YO NO ESCRIBO VERSOS DE ACLAMACIÓN DE CÉSARES MODERNOS
NI ACARICIO EL PLUMAJE DE EFEMÉRIDES,
NI ME PIERDO EN ESAS LIGERAS EMANACIONES
YO COBIJO MIS PALABRAS EN LA CONVULSIÓN DE LA ÉPOCA,

                             CALÍMACO
(epigrama del libro de Ruano)

     Como se ve, Ruano en su hablar errante,da las espaldas a la escritura posmoderna a pesar de exacerbar sus situaciones en todo lo que manifiesta.
    

"UN PAÍS SIN MEMORIA -nos dice- AGITA SUS ALAS CONTRA EL VIENTO"
"UN PAÍS SIN MEMORIA... VA POR LA GRUTA DEL DESENCUENTRO"

     En otro poema alude al impulso de una nación a través de sus propios conflictos manifestados por un coro.

SE PRESIENTE LA VIDA Y LA MUERTE EN SU EPOPEYA
..............................................
TODA LA AUDIENCIA ENTERA REBOZA EN LAS AFUERAS DEL PALACIO
..............................................
DECIDAN USTEDES LOS DEL CORO
PARA ALIMENTAR ESTA CALDERA A PUNTO DE ESTALLAR

(Bolívar, desde el Foro, APLAUDE AL PUEBLO)

     Y así son los cimientos de los proyectos históricos, la agitación de los ánimos que elaboran un mundo indisoluble en una utopía cada vez más dinámica y enciende la sangre de los pueblos.

     Yo no quiero -decía Bolívar- que América sea como los árboles que hunden sus raíces en un solo lugar, sino como el viento, como el agua, como el sol, como todas las cosas que sin cesar avanzan y caminan . Soñó con unir a Colombia,Venezuela, Ecuador, Perú y Bolivia.

    "Si mi muerte puede contribuir a que cese la rivalidad de los partidos bajaré tranquilo hacia la tumba" dijo poco después de haber pronunciado su último discurso.

     Murió el 17 de diciembre de 1830 en Santa Marta. Martí afirmó que murió de pesar del corazón más que de males del cuerpo. Fácil es suponer esto en la profundidad de una obsesión y la plenitud de un delirio porque murió pobre y supo ganar batallas con soldados descalzos y desnudos.

     ¿Acaso no conocemos hasta el cansancio vidas antes de Cristo hasta nuestros días con notable eficacia y hasta una cruel desilusión? ¿No fue una premonición trágicamente histórica la que llevó a decir a Ruano: MI ÉPOCA ES UNA ÉPOCA DE TERROR?

     Y tú lector que me escuchas te pregunto ¿qué tiempo no lo es? ¿acaso florece siempre la primavera en la eterna dimensión de sus cielos azules, sus canteros de rosas y sus plantas nativas?

     Manuel Ruano supo sobrevolar los tiempos más disímiles y remotos y en sus desgarrantes temas desliza el tímido estremecimiento del gran escritor que muestra a través de la poesía el confuso y tan a menudo heroico derrotero de la libertad.

                                                      ---oo0oo---

(*)Edda Plagio nació en 1928 y vive en Montevideo(Uruguay). Algunos de sus títulos en verso son: Llanuras rituales (1970), Premio del Ministerio de Educación yCultura, Uruguay. Complementos (1977), Ciruelorojo vivo (1982), Alternancias(1983), Las rejas del alba (1986),Premio Banco de Provisión social, Ramas (1989),Cirios (1991); Ramas, Cirios, Cielos (1994), Pasos(2000). También ha escrito cuentos que han sido publicados en revistasliterarias: "Paraíso" (1982),Premio Garcín, Uruguay, "Labarranca" publicado en Mester, "Manos"(1987) por el Instituto de Cultura, Puerto Rico entre otros.

 


 


 


Escaramuzas con Arthur

Cinco (Madrugada)

     Vivir para ver esto: las palabras no están ahí para usarlas ante el gran diluvio. Las palabras están ahí porque son.

      ¡Vivir para ver esto!

Escaramuzas con Arthur

Cuatro. 19 de enero

    La pequeña difunta tiene un lazo blanco en el pelo y dice que alguien la espía desde una alta torre crepuscular, mientras deja caer jazmines en el patio recién lavado. He ahí el motivo de mi poema. Su luminosidad es cantarina como un vaso de agua.

    Cuando yo entraba, ella salía. Pero cuando ella volvía a entrar yo volvía a salir.Nunca nos poníamos de acuerdo. Hasta que un buen día ella decidió no entrar más; y yo, siguiendo su ejemplo, no salir jamás. Así que quedamos separados por una hermosa pared de cristal.

    Como podrás pensar, Arthur, esto no resolvía nada en nuestras vidas. De ahí que de común acuerdo decidimos no intentar otra relación que no fuera la epistolar. Eso iluminó toda mi vida. Era descomunal la escritura de los días. Sabía que un día el mundo se recargaría de memoria y tuve la impresión de que la sabiduría consiste en saber olvidar. Lo cual confirmó otro problema: cuando ella tenía firmes deseos de escribirme, no daba con mi remitente. Y cuando yo deseaba estrecharla entre mis brazos, el correo como siempre pasaba de largo...

Poesía itinerante

Escaramuzas con Arthur (Idem)

      Te contaré el enigma del hombre que siguió las reglas.

       La criatura se paró frente a un escaparate y reparó en un cartelito que decía: vuelva por donde vino. Entonces nuestro buen amigo retrocedió y vio que en la pantalla de un televisor había un ojo sangrante.

       Entró en un edificio público lleno de galerías profundas. Y dudó. Enseguida vio otras indicaciones y siguió la flecha de la pared. Torció su direccción y respiró al ver otra flecha que lo llevaba a un piso más arriba. Después siguió otra cantidad de flechas (tal vez era la misma), hasta llegar al último piso deledificio de su propia conciencia. Y ahí, la flecha le atravesó el corazón.

       Con esto quiero decirte, querido Arthur, que son muchas las horas que pasé frente a la ventana y no pude escapar. Entonces dejé que tomara la palabra la ventana y ellame dijo:

Alguien encendió la luz
y apagó tu recuerdo.
En cambio, tu desesperación,
volvió a encender tu imagen
y apagó la luz.
Alguien subió por tu nombre
y olvidó despedirse
ya para siempre.
Después bajó el difunto
al que opusiste tu naufragio.
Desde ahí, tu nombre
devora estrellas y lunas
sin sacerles las espinas.
Lo que siembra de peligros
este insomnio.

      De ahí, el puerto en el que atracan todos los barcos perdidos. LOs trasatlánticos inesperados. Los cargueros sublimes que entran a muelle con una pereza sagrada.

      Queda en la vida lo que en aquelpuerto. Si jamás han entrado dioses ni barcos ni siquiera muertos, algo se desentiende con el ser.

      No espero nada glorioso de ello. He aprendido a soportar la soledad, la escarcha, la deslealtad, como unmal trago.


Escaramuzas con Arthur

(Pausa de medianoche)

     Tú me miras como una estatua que no quedó inaugurada públicamente.

     No se necesitan lectores para la muerte. Al fuego con ellos.
 
     Todavía algo desarmoniza en la música profunda. Hay una variedad de venenos sutiles y un nuevo dios se alimenta de chatarra informática e incertidumbre.Las palabras están ahí porque son. Son eminencias que deja la lluvia después de la tormenta en un cuaderno de quinto grado.

     Yo sé que si me quedo mirándote,me miras más todavía para que te responda.

     De ahí que te nombre como nombraría un parque de una edad perpetua.

     Yo sé bien que la poesía no es una intención dela conciencia: sino un reclamo de algo que está  más allá de la conciencia.

     Te hablo.Te doy las buenas noches de un sueño de Nabucodonosor  en la fuente de un agua estancada que en otros días era un murmullo, con las hojas caídas en el camino.

     Y te llamo enjaulador de demonios con ojos de Verlaine; poque sé que andás detrás de mis pensamientos y seduces mis convicciones en tu silencio perpetuo. Así armas todo el escenario de mi desesperación. Son esas las pompas fúnebres de la intimidad.

     Tienes toda la serenidad del mundo para injuriarme  con tu silencio.

Escaramuzas con Arthur

 

http://manuelruano.blogspot.es/img/caricatura.jpg (IDEM) 15 de enero

 

LA INFELICE CARNE

 

Nací en la majestuosa avenida de la Contradicción.

Lindante con la calle de los ojos alegres.

Enseguida me bautizaron Equívoco,

porque dudé de todo desde el primer instante.

Con los años, tropecé con la señora Locura,

y busqué abrirme las venas en canal,

a la primera embestida del contrariado amor.

Entonces leí las páginas de la resignación.

Y recalé en el capítulo de la credulidad

que me ha hecho llevar esta pesada cruz.

Desde entonces, he traficado de incomprensión,

es decir, del mundo y la doliente carne.

 

 

                           ---oo0oo---

Escaramuzas con Arthur

TRES. ENERO

Por eso no espero tu homenaje ni tu asombro ni tus canonjías.


Los espejos estaban despiertos y las habitaciones guardaban estrellas y una luna espléndida bañaba mis ojos, cuando buscaba el ángulo preciso en el que moras para que me señales los malos presagios.

Estoy errando sinparar, de país en país,como si estuviera en un frasco lleno de luces.


Hay palabras solas que visten con el atuendo de la muerte. Y hay sueños que cada vez que alguien despierta, comienzan de nuevo a soñar. Tu nombre está escrito en luminosidad.

Las cartas que me enviaste no tienen remitente; aunque sí una música extraña. Sin embargo tu nombre está escrito todo de ausencia.

Hay que pintar a muchos muertos con publicidad y estridencia de guitarra eléctrica.

Me dijiste que la poesía tiene la hora invertida. Porque no se debe ir hacia el mañana incierto, sino hacia un pasado que no se terminó de vivir. Una elegía descansa junto al muro largamente invocado.

El futuro, mi querido Arthur, tiene el cabello encanecido. Hay un jardín desalojado en todo esto. La sensibilidad se desmorona, los mares se solidifican en trabajos nocturnos, los árboles como pensamientos crecen hacia adentro y hay que registrar todo en el computador para borrar cualquier depósito de arena de laconciencia.

Y otra vez blanquear las paredes en la habitación del muerto.




Escaramuzas con Arthur

Dos.(Medianoche del mismo día)

      La mesa que no quedó servida, fue porque Madre ya no está con los gatos en el patio, donde el fúnebre jardín está ahora perfumado de ausencia y nadie abre las puertas al cielo.

      Del cielo caen gotas plateadas.

      Todo cielo es un mar radiante, una ventana entreabierta para las palabras que no quisieron salir.

      Habría que ventilar las ventanas con un poco de recuerdos. Porque las ensoñaciones que no iluminan se pudren, dijiste.

      De mármol hiciste mi alma para no tener que tocarla jamás. Cada escalón es el espíritu de un muerto. Cada muerto tiene su escalón y una fuente en las grietas de la pared. Y cada pared se filtra en la humedad de los años de un sanatorio olvidado, donde llora un santo sin vela en el entierro de los vencidos.

      Todo eso se escribe en un cuaderno que nadie tocará.

      Me mantiene insomne,lo sé, el fuego cósmico. Soy el soplador universal de la Piedra Lunaria. Porque el fuego quema toda inmundicia y es el más fiel de los elementos.

      Estoy empantanado en la morada de la existencia. Hay que saber esperar, dicen las presencias.

      Y yo grabé en ese bloque de mármol una fecha y un lugar para ver la distancia de una ciudad perdida. Estoy ahora en la sedería de la mente.

      Algo desarmoniza. La letra se pierde apocalípticamente. Es la construcción de un mundo despedazado de alma y de cuerpo.

      Hay que pintar con cal sus paredes.

(De Escaramuzas con Arthur, Caracas, 1998)




Escaramuzas con Arthur

UNO. (Atalaya Rosetti) Noviembre

¨Y temo el infierno porque es la estación del confort!¨
Rimbaud
                 Tienes la dura serenidad de injuriarme con tu silencio.Porque tu silencio es una sombra. Una lápida enterrada.

                 Tienes la casa de la ensoñación adormecida en la que quedan los antojos de una sabia colección de literatos graves, Homeros taciturnos, Cervantes pálidos, Dantes confundidos, donde el verso vuela como un ala silenciosa.

                 Yo, de tanto abrir los ojos a la Señora Historia, me di en la nuca con el escalón secular. Y ahora tengo los ojos cerrados.

                 Siempre hay un instante de cualquier época -me dijiste-, en la que se concentran los personajes de una centuria o de un milenio. Un pájaro invisible que atrae los pensamientos de los hombres y de los dioses. Y una pluma visible de mi antiguo resplandor es oráculo.






Prologus

PÓRTICO a
Concertina de los rústicos y los esplendorosos

He recogido estos poemas por mandato de voces que atraviesan mi conciencia. Criaturas son de una fuente desconocida de contentamientos y lamentaciones, lloros y risotadas, supongo, de siglos remotos, aunque presentes. Actas procesales, autos de fe que arraciman almas en pena de litigantes,de procesados del coloniaje, de evadidos de toda especie y calaña, de herejes y perdidos de la rufianesca indiana que deambuló en estas tierras,así como también en los pareceres de otras voces que todavía merodean en este tiempo, claro está, como criaturas malignas que se filtran en la ensoñación nocturna de un arbusto misterioso, como desprendimientos tal vez de la Mala Cosa que anunciaba ya don Alvar Núñez Cabeza de Vaca en sus Naufragios, en medio de la indiada, al igual que si fuera un líquido turbio que embrutece al desesperado y que se mueve al compás de canonjías perpetuas o escrituras anónimas que descreen de Dios.

En Santiago León de Caracas, en los días de enero del año 2007

SIGNIFÍCASE DEL AUTO DE FE
AL PADRE MANUEL ORTEGA (1604)

"Una sarta de lugares comunes
los que aspiran a freírse en el infierno,
y los que se jactan de recibir
los efluvios celestiales.

Yo que tengo ojos para ver
y oídos para oír,
recurro a los estados intermedios,
ya que el castigo es una forma de santificación,
y la salvación una condenatoria in aeternum.

Por jugar entre ángeles y diablos,
fascinado estoy de gloria y necedad lleno.

Una sarta de mentiras las palabras piadosas,
que no se piensan a sí mismas,
que no se lavan en sus lágrimas a sí mismas".


DE CUANDO FRAY FRANCISCO DE RIOFRIO
FUE IMPUESTO DE AUTO DE FE (1597)

"Hago mías las alturas celestiales:
ante el delito de sodomía y corrupción,
pronuncio Tu nombre;
ante las tinieblas y la traición,
hago mías las palabras de monseñor:
Entregamos tu alma a los diablos del infierno.
Y así se calman mis dudas terrenales..."


EL POETA ADJURA DE VEHEMENTI

"Qué son las palabras,
más que un juego al que acuden
los niños mentirosos y los amantes infieles.
Y quiénes con falsos versos
acumulan escritos en tu nombre.

Qué son las palabras en tu morada,
para que me tengas encerrado
en la prisión de la condena eterna,
-del Cielo y del Infierno-,
como al más viejo y enfermo de tus mortales.

Qué son las palabras,
si no tienen el sabor de un vinillo dulce
que me embriague en la contemplación,
en una época muerta,
con seres muertos,
con resplandores muertos..."

(Tomado del libro Concertina de los rústicos y los esplendorosos,
Edición de El Perro y la Rana, Caracas, Venezuela, 2007)

Cronos

A DOS QUE SOÑARON SOBRE LA FUGACIDAD DEL TIEMPO

 

 
“Ayer se fue, mañana no ha llegado.”

Quevedo

“En la sombra del otro buscamos nuestra sombra”.

Borges

 

No hay piedad  para Quevedo.

Con usura se le cobran sus despojos,

sus sueños infernales, sus desplantes,

sus poemas, sus antojos…

 

Los chismes de la corte lo señalan con el dedo.

Ahí va entre corchetes

a la mazmorra de los siglos.

 

Amonedado ha la leyenda

de una galería de libros raros,

unos pocos libros doctos, de músico silencio.

 

Como perla de las perlas –testifico-,

sus edades son poemas de existencia.

 

(Me corrijo: pedernal del concepto

sus palabras de las horas,

son resina en soledad).

 

¿Era agua aquel vino de taberna

que nos cuenta en sus poemas?

¿O era vino maltratado de la historia rufianesca

de los tiempos que algún pícaro escanciara?

 

No lo sé. Borges mismo nos alerta que es verbal.

 

Yo no dudo. Mas me ayuda su grandeza

entre hojas muy temibles,

plumas raras, tinta ausente

y el perfume de rincones de los biblos

carcomidos por las ratas,

por las pulgas y humedad.

 

Los instantes de su angustia

se reciben de condena.

 

La Premática del canto

da acogida a su verdad.

 

Es el verso su alabanza más gentil.

 

Como aroma que es buril del pensamiento,

del sepulcro más profundo

que alguien llama soledad.

 

Escorpión de bajo fondo

que reclama su instrumento.

 

(Pasa el viento, pasa el viento… )

 

Argumento sostenible el de este Borges,

que en cenáculo de voces,

de anaqueles infinitos,

donde asoman los gloriosos de las letras,

ve pasar.

 

Y el que queda con su capa y con su espada,

es el cojo caballero de la Orden de Santiago.

 

¡No hay piedad que se resista a don Francisco!

Borges mismo lo argumenta:

en su retórica del llanto.

 

Yo quisiera rescatarlo de la noche más incierta,

y muy alerta,

encantarlo para siempre en la torre Juan Abad.

 

Viene sólo como padre

de esa sombra tan siniestra.

Orquestador empedernido

de El Buscón en biblioteca,

contador de Cuentacuentos en el Mar de Solimán.

 

(Pasa el viento, pasa el viento… )

 

No hay piedad para el poeta cojo.

No la hay.

Se le esconden los tapados y le enfrentan,

les provocan verso a verso,

ilusión tras ilusión de platicante,

les confiere cobardía a esos viles cortesanos

que entre sombras le arrinconan,

de los hueros, los hebenes y los chirles…

 

Se le acercan como plaga,

manuscritos de otros días,

que se pierden en el fuego del adiós.

 

Borges mismo en su ceguera,

se declara quevedesco.

Sigue fiel a su arrabal.

En el diálogo que esboza

se esgrimen compadritos, cuchilleros,

y es Quevedo el que se asoma,

entre gritos y burdeles,

soñador cual el que más

de Cuna y de Sepultura,

que reparte sus sonetos,

sus romances,

por tahúres de la Corte celestial.

 

(Pasa el viento, pasa el viento… )

 

Memorial que se resiste, que reviste,

que atesora,

hilvanar cuentas claras a la hora.

Memorial y Memorioso

ya se han ido entre las sombras.

Y los libros más añejos,

son la carta de un soñado y soñador.

No hay piedad para Quevedo.

Todo es sombra.

Sus palabras reverdecen de otro tiempo.

(Yo reclamo e interrogo desde aquí:

¿son blasones y estandartes

sus divinos gallardetes

que confirman el linaje, su lenguaje,

como encaje en seda fina del amor?)

 

(Pasa el viento, pasa el viento… )

 

Serenata muda del asombro

que se queda aprisionada

como mágica figura del ensueño,

del misterio,

del metálico sonido que reclama el corazón,

como música,

como música estridente de un fagot.

 

Las hermosas catástrofes

ESTANDARTES

Si tuviera que optar por una monarquía, no dudaría en elegir al Rey Lear de Shakespeare.


Si tuviera que elegir un ángel, este sería Lucifer; porque es un Ángel Caído y creó al
poeta Dante con su Inferno...

Si pudiera escoger a mi asesino, este no sería otro que el protagonista de un cuento de
Edgard Allan Poe...

Si de pronto se me antojara una hetaira, ésta sería una cuenta cuentos de Las Mil y
una noches...


Si tuviera que batirme en un duelo a pistola, tendría que ser con el poeta Pushkin,
porque sólo él creó a Onegin...


En cambio, si tuviera que elegir a un ciego, señores, ése sería Borges; porque enseguida
me habla de las esquinas robadas a Buenos Aires...


Pero si tuviera que saborear un vino, este sería de una taberna a las que iba Quevedo...


Para dar una razón de mi poesía, no dudaría en quedarme solo con Baudelaire...

Pero eso sí, de escoger un dios, me inclinaría por tener varios, como los dioses del
paganismo. ¡Al menos ésos eran menos aburridos que los del monoteísmo!...


De tener que llevar una Guía de Viajes, ¿qué mejor que un ejemplar de la Odisea de
Homero?

Para ser dañino, no dudaría en ser Calígula. Así como para ser vidente, Rimbaud...


En cambio, de tener que drogarme, lo haría al modo de Thomas de Quincey en sus
Confesiones Suspiria de profundis...

Pero para disfrutar de la lectura, lo que se dice de una lectura, El Ingenioso hidalgo Don
Quijote de la Mancha
, del rey de los escritores: Miguel de Cervantes Saavedra.


¡Ah, pero para amar! ¡Déjenme ser el Don Juan de Byron! ¡Ese sí que tenía agallas!...


En cuanto a estar loco, me quedo con Artaud. Por eso estoy solo.


Si tuviera que juzgar la Historia, ¿qué mejor que el Canto de Pound acerca de la usura?


Pero ya ven, amigos, todo lo hago a mi modo. Soy ácrata y canto en "in terra
ignota
", porque sigo la música de mi lira.


Poema

http://manuelruano.blogspot.es/img/caricatura.jpg MEDEA

 

Eras piedra, Medea, eras mi espanto; yo he sido tu perro adolorido,

        cantàndote mi amor en la pelea.

Tu canciòn es el canto de mi canto. Cada vez que te mueres me

        rebelas,cada vez que me amas, te amo tanto.

Eras la fiera, Medea, que reinò en la noche; los mares se perdìan

        en tu llanto.

Y ahora hechizaste en tu pasiòn los vientos con pociones de hierbas

        y de ensalmos.

Hija de un rey fuiste y me encantaste. Mujer de guerrero, me lloraste.

        Gocè de ti y ganè mi vellocino de oro.

Yo soy Jasòn, tu perro lastimero.

 

                                                     ---oo0oo---

 

(De Los cantos del gran ensalmador, Monte Àvila Editores, Caracas, 2005)

El fantasma de la Ópera

EL HOMBRE DE LAS MIL CARAS

 

 LON CHANEY

 

Mis padres fueron sordomudos. Y eso me aventajó en cierto sentido a otros actores de mi generación, ya que aprendí desde muy chico el lenguaje de las manos. Me hice un experto en eso de leer los gestos, aunque fuesen imperceptibles para los demás.

 
      Un rictus, por ejemplo, deja una huella poderosa en mí y descubre una cadena de significados imposible de ser enmudecidos. Llegué a entender tanto esos retratos (que para mí son como el revés del rostro) que fui guardando en lo íntimo de mi ser toda una galería de rostros y de actitudes humanas. Llegando a coleccionar un verdadero museo de lo horrible, como catálogos seriados de lo feo y lo miserable que hay en la criatura humana. Eso, lo sé, me entretenía como un juego de solitario que yo me empecinaba en distorsionar, exponiéndolos a un caleidoscopio mental de las sensaciones. ¿Me sigue?

 
    O mejor aún,como si atrapara esas mascaradas en uno de esos espejos de monstruos que hay en los circos y parques de diversiones.

 
    El mundo es cruel, mi amigo. El mundo cobija seres malignos y perversos, tan despiadados como el alma que el mismo Lucifer pudiera reconocerse en él. De ahí, sin duda, me bautizaron “El hombre de las mil caras”; porque el cine me debe eso y mucho más. ¿Quién hubiera podido hacer el Quasimodo de El jorobado de Notre Dame, mejor que yo? ¿Quién? O el Fantasma de la Ópera, que concentra tanta fascinación como la que tuve el gusto de interpretar hace ya tantos años... Yo creo que ni el propio Gaston Leroux pudo imaginar mejor a su músico monstruoso al deambular por las galerías del Teatro de la Ópera de París.

Crónica antigua

 EL CAPITÁN JUAN RUANO HUNDIÓSE EN EL MAR


(a principios del siglo XVI)

 

 

“e pasó otro muy esforzadosoldado

que se decía Juan Ruano,

murió en las puentes”.

Bernal Díaz del Castillo, Historia Verdadera

de la Conquista de la Nueva España

 

 

Hundióse en el mar de los mexicanos caballo e caballero.

Y el sol radiante pulió el acero de su armadura.

Malhirióse al caballero con flechas y venablos.

(Aquestas aguas tintas en sangre así lo dicen).

Y al momento, salió el caballo como prodigio de ese mar espumoso,

mas no el caballero.

(Son palabras ciertas de aquel día,

y oféndese así la pluma de ganso del cronista).

Y don Bernal Díaz del Castillo,

queda agora en paz con muertos y santos.

 

Se pulieron al sol las voces nuevas, de parte a parte,

de aquel reino que después fue de agua dulce.

 

El caballo con toda su herradura bufó haciala orilla.

Mas no el caballero que bajó al mar,

y entró a ser habitante de esas olas que bañaban las piedras del lugar.

 

Aconteció, también, que por largas jornadas,

la rosa de los vientos entró en descontrol,

Y los cartógrafos pensaron en un paisaje delos Perdidos.

Cientos de sirenas lloraron desconsoladamente,

hasta que sus lágrimas formaron una espléndida bahía de agua salada,

llamada por los del lugar, de Todos los Diablos...”

 

 

De laspáginas que me quedaron en el tintero

  A UNA SEÑORA TOMANDO SOPA


 

 No se trata del título de un cuadro impresionista. Tampoco se trata de una fotografía iluminada a la sepia de una revista de modas. Pero dentro de estas impresiones volanderas, me atrevo a asegurar que se trata de una radiografía del alma en épocas de tinieblas para el mundo.  Como el poema Señora tomando sopa que dice:

 

Detrás del vaho está la orden, la invitación o el ruego,

cada uno encendiendo sus señales,

centelleando a lo lejos con las joyas de la tentación oel rayo del peligro.

Era una gran ventaja trocar un sorbo hirviente por un reino,

Por una pluma azul, por la belleza, por una historia llena de luciérnagas.

Pero la niña terca no quiere traficar con su horrible alimento:

rechaza los sobornos del potaje apretando los dientes.

Desde el fondo del plato asciende en remolinos oscuros la condena:

se quedará sin fiesta, sin amor, sin abrigo,

y sola en lo más negro de algún bosque invernal donde aúllan los lobos

y donde no es posible encontrar salida.

 

Ahora no hay nadie,

pienso que las cucharas quizás se hicieron remos para llegar muy lejos.

se llevaron a todos, tal vez, uno por uno,

hasta el último invierno, hasta la otra orilla.

Acaso estén reunidos viendo a la solitaria comensal del olvido,

la que traga este fuego,

esta sopa de arena, esta sopa de abrojos, esta sopa de hormigas,

nada más que por puro acatamiento,

para que cada sorbo la proteja con los rigores de la penitencia,

como si fuera tiempo todavía,

como si atrás del humo estuviera la orden, la invitación,el ruego.

 

Esta escritura pertenece al poemario Con esta boca, en este mundo, libro de la culminación, de los tatuajes, libro de la llegada,donde se introducen los grandes hallazgos y el alto voltaje de la metáfora de los reencuentros. También, podría llamarse la purificación de las memorias y delas almas. O, con mayor certeza, del maridaje de la luz y de la sombra.

 

Para quien vistió en traje ritual y estuvo habituada a la energética de los sueños, podía reconocerse como en Yeats, la gran memoria de sus muertos.

 

Olga Orozco entraba en la poesía como en una gruta persa.Las paredes de sus poemas estaban cubiertas de piedras preciosas,incrustaciones de oro, rubíes que estaban adosados a las ramas de los árboles... Y estalactitas dormidas que dejaban escapar sus ráfagas plateadas.

 

Vivimos en tiempos de tinieblas. Pero ella solía separar la luz de la sombra.

Vuelvo a decir: Para quien vivió las cavernosidades del espíritu, las profundidades del corazón, éstos poemas suyos ponen al descubierto la desprotección del alma, porque cristalizan una visión demasiado humana de la existencia.

Este libro, simplemente por una rara confluencia planetaria,no se engarzó a su Obra Poética (*). Ella, Olga, “la del sol en piscis y ascendiente en Acuario y un horóscopo de estratega en derrota y enamorada trágica...” que medía los equinoccios fatales y amaba los meridianos de la prodigalidad, no previó guardar las llaves para su último viaje, que era,no podía dejar de ser, su “coup de foudre” (del chispazo divino) y la suma desus más bellas páginas líricas. Ella, que parecía verlo todo desde una ventana,vuelve a encerrarse ahora ante un mundo sumergido por las tinieblas de la guerra y la desolación. Y dice en Mujer en su ventana:

 

 Ella está sumergida en su ventana

contemplando las brasas del anochecer, posible todavía.

Todo fue consumado en su destino, definitivamente inalterable desde ahora

como el mar en un cuadro,

y sin embargo el cielo continúa pasando con sus angelicales procesiones.

Ningún pato salvaje interrumpió su vuelo hacia el oeste;

allá lejos seguirán floreciendo los ciruelos, blancos, como si nada,

y alguien en cualquier parte levantará su casa

sobre el polvo y el humo de otra casa.

Inhóspito este mundo.

Áspero este lugar de nunca más.

Por una fisura del corazón sale un pájaro negro y es lanoche

-¿o acaso será un dios que cae agonizando sobre el mundo?-,

pero nadie lo ha visto, nadie sabe,

ni el que se va creyendo que de los lazos rotos nacen preciosas alas,

los instantáneos nudos del azar, la inmortal aventura,

aunque cada pisada clausure con un sello todos los paraísos prometidos.

Ella oyó en cada paso la condena.

Y ahora ya no es más que una remota, inmóvil mujer en su ventana,

la simple arquitectura de la sombra asilada en su piel,

como si alguna vez una frontera, un muro, un silencio, un adiós,

hubieran sido el verdadero límite,

el abismo final entre una mujer y un hombre.

 

Esta Obra Poética, cifraba grandes esperanzas para ella. Los grandes poemas no tienen edad, ni estado civil, ni sexo, ni profesión conocida.

Olga Orozco, como ya dije en una oportunidad, perteneció aesa gran estirpe de la mejor poesía argentina de los últimos tiempos.

 

Alguien dijo que los poetas chinos y Baudelaire veían lahora en los ojos del gato.

Olga no, ella  veía através de los ojos de una gata llamada Berenice. Predecía el futuro y almacenaba imágenes de Babilonia, de Egipto y de otras historias más domésticas que recorrían su imaginación. La gata Berenice era su mensajera de lo invisible. Una escritura oracular con su Bubastis, y su Bast, la diosa-gato. Cantosa Berenice confirmaron esa relación.

Una vez le oí decir:“Construyo mis poemas como para habitarlos, para vivir en ellos...” Y así lo hizo, no lo podía dejar de hacer,  con Desde lejos; Las Muertes; Los juegos peligrosos y todos los que vinieron después...

Fue amiga, entre muchos otros, del poeta Oliverio Girondo. Y hay una anécdota muy simpática que ella misma contaba acerca de él:

 

Conocí a Oliverio Girondo en el Premio Martín Fierro. Estaba sentado frente a mí y comía polenta con pajaritos. Tenía unos modales, mezcla de hidalgo y personaje primitivo. Yo veía esas fauces que devoraban los pajaritos, masticando los huesecitos con un afán que me impresionó mucho, me puse melancólica y se me empezaron a caer las lágrimas. Entonces él tiró el plato y dijo: “No se puede comer cuando una ninfa llora.”

 

El nombre de Olga Orozco debió entrar junto a Raschilde y el luciferino Lautreamont en Los raros de Darío. O en los Retratos de Papini. Lo cronológico, para los poetas no cuenta. Desde hace años sigo frecuentando sus poemas como una mansión sagrada. La pitonisa está ahí, parada,con su voz sentenciosa y grave y sus ojos verdes. Y heme aquí. Yo he estudiado lo sepulcral de sus versos, las sombras, la ropa usada de sus difuntos, los instantes de soledad, los nitratos irreconocibles de su memoria, los zapatos vacíos que vuelven a desandar, los mosquiteros abandonados, de la poetisa deToay, un lejano lugar de La Pampa argentina. Y aquel sobrecogimiento interior,lo sé, me da hoy (no podía dejar de darme) un escalofrío interior impronunciable...En una palabra, ahonda mi ternura y a la vez el miedo.

Y ahora me reservo esta certeza, (en tiempos de guerras ytinieblas), porque me la imagino, sí, en esa pléyade de los más grandes poetas que embellecieron en este mundo lo que nos queda de humanidad...

 

---oo0oo---

 

(*) Obra Poética de Olga Orozco, de Manuel Ruano,Biblioteca Ayacucho, Caracas, 2000.

De una crònica finisecular

 

http://manuelruano.blogspot.es/img/caricatura.jpg EL MAS EXTRAVAGANTE DE LOS RAROS DE DARIO

 

EDOUARD DUBUS

 


 

De la corte finisecular de poetas que Rubén Darío expone en el libro Los Raros, meditado y escrito en el  Buenos Aires de 1905, está, sin duda, la enigmática y controversial personalidad del  francés Eduardo Dubus, un poeta de quien dice que es “un raro poeta, poeta que enguirnalda con rosas marchitas el simulacro de la Melancolía”. Para agregar más adelante: “Es una misteriosa y pura figura de primitivo: su paso es casi un imperceptible vuelo; su delicadeza virginal tiene el resplandor albísimo de una celeste nieve...” Podría conjeturarse que el resplandeciente Dubus se apagó en la Ciudad Luz. Sin embargo hay una historia.

 

Se sabe, por ejemplo, que Eduardo Dubus nació un año después de la muerte de Baudelaire, en la ciudad de Amiens, en 1864.

 

¿Tuvo alguna participación Dubus en los acontecimientos de  las barricadas de la Commune de París? De ninguna manera.

 

Cuando los acontecimientos de la Comuna de París en 1871, Dubus tenía apenas siete años de edad y no pudo estar en ese escenario. Era la época de Rimbaud y de Verlaine que sí estuvieron en los acontecimientos que vivió Francia.

 

Enmarcado en estas palabras que el poeta nicaragüense prodiga al autor de Les violons sont partis, estremece ante las escasísimas noticias que se tienen de él. Que fue a estudiar a París la carrera de abogado; pero que por un altercado con sus padres, quedó desprotegido de ellos y sin ningún apoyo moral ni económico, y quedar al parecer desheredado. Pero su historia parece escamotearse para los exégetas. Pocas, poquísimas reseñas, lo muestran  tentado en los peligros de la gran ciudad, participando en esporádicas colaboraciones en publicaciones literarias como Scapin, la Pléiade, Le Moderniste o la Plume.

 

Más allá de sus éxitos como poeta y jornalista, logró con el respaldo de un amigo (el abogado Desplas) una plaza como abogado en el tribunal de apelación de París; y, siguiendo una recomendación de Joris-Karl Huysmans, una plaza como empleado en los servicios de asistencia pública del Ministerio del Interior, cumpliendo triunfalmente con ambas actividades. Por razones que se ignoran, se hizo un adicto a la morfina, y el 10 de junio de 1895, se encontró el cuerpo inmóvil en los retretes de la Plaza Maubert,  al lado de  a una jeringa. Su deceso se produjo dos días después en el hospital de la Charité, cuando contaba treinta y un años de edad.

 

Su admirador y exégeta, Rubén Darío, quedó sorprendido ante aquella noticia: "no había visto nunca, dicen sus íntimos, una Pravaz". Otro autor más reciente, Jorge Eduardo Arellano, en su libro publicado en 1996 sobre Los raros de Rubén Darío, propone una serie de investigaciones posibles, que se refieren, en primer lugar, a aquel poeta olvidado cuyo nombre ya no figura en los manuales de literatura: Edouard Dubus. Entre sus argumentos, Arellano dice que hay escasos datos acerca de su vida y que “hasta la fecha de su nacimiento se escabulle, hasta ahora, toda pesquisa”.

 

Un poeta inventor, Charles Cros (1842-1888), amigo y frecuentador del Chat Noir, dedicó un soneto al poeta, que dice:

 

 

 

 

 

En  cour  d'assises

A Édouard Dubus

 

Je suis l'expulsé des vieilles pagodes

Ayant un peu ri pendant le Mystère ;

Les anciens ont dit : Il fallait se taire

Quand nous récitions, solennels, nos odes.

 

Assis sur mon banc, j'écoute les codes

Et ce magistrat, sous sa toge, austère,

Qui guigne la dame aux yeux de panthère,

Au corsage orné comme les géodes.

 

Il y a du monde en cette audience,

Il y a des gens remplis de science,

Ça ne manque pas de l'élément femme.

 

Flétri, condamné, traité de poète,

Sous le couperet je mettrai ma tête

Que l'opinion publique réclame !

 

Pero el alcoholismo y la droga ya habían minado su espíritu hasta un punto de no retorno. Sin embargo, días antes de su muerte, le  había llegado la noticia de haber heredado una fortuna considerable. Una suma de dinero que despertaría la codicia de algunos parientes.

 

Para sorpresa de todos, se hallaron en su domicilio, tres testamentos distintos, escritos con lápiz: el primero, con fecha del 26 de abril de 1893, en una tarjeta de visita, el segundo, del 7 de mayo de 1894, en un sobre sucio y arrugado, y el último, del 11 de septiembre de 1894, en una. arrugada hoja de papel. De cualquier manera,  los tres coincidían  en un punto: desheredar a su familia, y colocar como herederos a su amante la actriz Emilie Barbier, llamada "Suzanne Gay" y a su amigo Desplas. Todo este embrollado asunto, fue a parar en que su hermana y cuñado, solicitaran que se anularan las tres declaraciones testamentarias, con el argumento que el poeta no estaba en sus cabales cuando los redactó. Sin embargo, dicha solicitud fue rechazada por el tribunal civil de Beauvais el l de julio de 1897, juzgando que a pesar de su morfinomanía, que se iniciara –según parece- desde el año 1893, "las disposiciones testamentarias de Edouard Dubus... son la obra de una voluntad sana y libre". Estos son, algunos datos biográficos del "raro" autor de Quand les violons sont partis, poemario acerca del cual escribiría Rubén Darío: “Si vuestra alma pone el oído atento, en las fiestas de ensueños del poeta, oiréis los maravillosos sones de los violines: los azules cantan la melodía de las dichas soñadas, los alcázares de ilusión, las babilonias de pálido oro que vemos a través de las brumas de los vagos anhelos; los rosados dicen las albas de las adolescencias, la luz adorable del orto del amor, la primera sutil y encantada iniciación del beso, las palomas, las liras; los negros, ¡oh los negros! Son los reveladores de las tristezas, los que plañen los desengaños, los que sollozan líricos de profundis, los que riman la historia de los adioses, en una enternecedora lengua crepuscular.”

 

Otro amigo suyo, Louis Dumur, atestiguaría la afición por las ciencias ocultas de Dubus: “...a pesar del embrujamiento real, y a veces hasta trágico, que ejercieron sobre él las ciencias ocultas; a pesar de las diversas empresas, políticas, finanzas, negocios, derecho, administración, donde se desenvolvió con una actividad muchas veces febril, cuya única desventaja era su falta de continuidad; a pesar de sus dotes admirables de poeta, los todavía más admirables –aunque quedarían infecundos- de humoristas o mejor dicho, de cómico profundo, con una imaginación profundamente graciosa, con una observación excelentemente satírica; a pesar de todo eso, Dubus padecía del escepticismo intelectual y moral más lamentable, llevando el ¿para qué? Hasta la enfermedad...”

 

León Deschamps –señala Darío- comparaba el rostro de Edouard Dubus con la “máscara de Baudelaire joven” y añade que daba la impresión de querer a toda costa espantar a los burgueses. En realidad, el rostro de Dubus presagiaba un temperamento de melancólico al extremo de contrastar con  el más raro de sus escogidos poetas del libro. Para decir con Charles Cros: “Soy el expulsado de las viejas pagodas / Que dan un poco risa durante el Misterio; / Los ancianos han dicho: hizo falta callar/ Cuando recitábamos, solemnes, nuestras odas...”

 

 

---oo0oo---

En el circo

HUBIERA PODIDO SER UN TANGO

LA CANCIÓN DEL ENANO

 

“Soñé que un  enano muy fuerte me ponía

plumas en la boca, que al rato eran pájaros...”

Jorge Luis Borges



Soy el enano de circo que pide tu perdón, tu absolución de niño crédulo,

el que creció de pronto en un país extraño,

de arrabales tumultuosos como el corazón que muere...

 

Muchas calles hemos caminado por tu bien.

Muchas almas hemos tratado con lástima.

Y muchas casas solitarias hemos habitado para desvelarme por tu suerte.

Muchas veces pasé largas horas pensando, sacando conclusiones,

en momentos que la arena estaba mojada después de la actuación,

y los reflectores estaban definitivamente apagados...

 

Y tú, ya no estás en la casa de tu infancia,

ni puedes jugar en la avenida principal de los recuerdos.

Esta es tu gran pista iluminada de circo,

aquí se burlan los payasos de la brutalidad,

con sus zapatones de absurdo para enturbiar el vacío de tu vida.

 

Yo, ya no soy el enano de circo que te acompañó como ilusionista

en el universo de los reclamos.

Tampoco soy el tramoyista de tus vacilaciones y de tus tristezas

para cuando te decidas a cambiarlo todo por el todo.

O el ayudante de utilería de los cielos que jamás despegó de tierra...

Ahora soy yo tu pequeño Rimbaud iluminado,

que canta canciones alegres cuando el cielo se te cae a pedazos.

 

Ya ves: soy el enano de la carpa que dice que te pongas los botines

para representar al mundo.

 

¡Ten piedad ahora de mí!

Mi ruego de hoy es nostálgico y reclama tu absolución.

Ahora estamos brincando los dos en la gran cuerda del circo,

con los viejos trapecistas empecinados en su triple salto mortal,

así como tú, vociferando en  el megáfono del maestro de ceremonias...

 

Yo tengo los ojos llenos de maravillas  y el corazón habitado de sueños,

Y tú tienes sueños, pero jamás maravillas...

 

Oye:

-Tú serás mi Robespierre; pero la civilización será nuestro cadalso.

 

 


IV Centenario de su publicación

DE PUÑO Y LETRA


Poema seleccionado en Argamasilla de Alba (el lugar de la Mancha)
1605-2005,
-Ciudad Real- España, por el Grupo Literario Aldaba,
con motivo del IV Centenario de la publicación de la Primera Parte
del genial libro de Miguel de Cervantes Saavedra,
en el homenaje Aldaba IV Centenario del Quijote.
Y auspiciado, entre otras, por la Casa de Medrano y la Excma,
Diputación Provincial de Ciudad Real.




DE LAS MUCHAS ENCRUCIJADAS DE CIDE

HAMETE BENENGELI

Y LA HISTORIA DEL QUIJOTE

 

“...volviendo de improviso el arábigo encastellano,

dijo que decía: Historia de Don Quijote dela Mancha,

escrita por Cide HameteBenengueli, historiador arábigo.”

Miguel de Cervantes Saavedra,

Don Quijote de la Mancha,Cap.IX

 

 

Yo, Cide Hamete Benengeli,

encarnadura y voz  delsueño y la impostura,

escribí con pluma de ganso mi Quijote en secreto gabinete.

Alá, introdujo esas letras de una ruta de la ensoñación,

de caballero andante, con adarga y armadura, e ilusoriaDulcinea

del Toboso.

Jamás sabré ponerle nombre a las rutas del corazón,

sólo me fío de quien me soñó en graves temporadas con lamuerte.

Esas cabalgaduras cierran cualquier herida.

Largas horas pasé con un morisco toledano que tradujo esosfolios

y un oscuro amanuense llamado Cervantes,

secretario años ha de un cardenal en Roma,

y soldado del Rey, mutilado en la Guerra de Lepanto.

Yo celebro ser criatura de su sueño y su penuria.

 

Perdido fui en el jardín de los tropiezos,

argumentando entre sombras glorias fallidas y soldaduras

de la peor especie.

No hubo lugar ni papel de estraza que alcanzara para contar

tan luenga historia,

cuya pertenencia fuera puesta en duda.

Que nadie diga que Cide Hamete Benengeli traicionó a Dios.

Para que ahora hablen mal de mí,

y me cierren las puertas de la sensatez.

Tan real era el hidalgo don Quijote, que soñó Cervantes,

como aquél puesto en prisión en la  noche de los insomnes.

(No lejos está maese Pedro y su mono adivino)

 

Los grilletes, trajeron a Cervantes el recuerdo deArgamasilla de Alba,

en la Cueva de Medrano, y no ledejaron dormir...

Pero estos cautiverios, son asuntos para  picapleitos,

y han quedado en un libro de actas donde se escritura la fe.

 

Yo, Cide Hamete Benengueli, escriba de arábigas fronteras,

fui quien dictó a Cervantes el Libro que los soñó a todos.

Y él, me soñó a mí en trágico laberinto.

 

¡Oh, luna de Mahoma, cuán tétrica es mi alabanza!

¡El mito nos atrapa a todos en su desamparada resurrección!...





 


Poesía

POEMAS AL DESNUDO

DE AJENA  POTESTAD

 

“Antes muerto estaré que escarmentado”
Quevedo

 

“Adiós Adiós

Sol cuello cortado”

Apollinaire

 

 


(Un cuadro  de San Martín rondaba tu fecha de nacimiento)

 

Eras el único pasajero de mi Simbad de plata.
Siempre supe que estabas del lado herido de mi coraza tornasol.
Tus pasos eran clandestinas digitales que ponían luz en las escaleras
e iluminaban la tierra en la que los vientos de febrero
rompían sus soles luminosos, con sus cometas de la nada...
Y mi espejo Ferdidurke, llevaba la  cuenta de tus desvelos,
en el que un tío comprensivo te encomendaba sacar a pie
/     una valija enorme,
desde una bodega de hechizados seres del mar y de piratas,
con remos guarnecidos en islas verdes,
en faroles que encendían tu cráneo Tannhaüser,
para que fueran después las mañanas de Praga,
las torres de Moscú o de La Habana,
las caminatas de Florencia, las discusiones de París...

Pero enardecido siempre en el  bronce trágico de su clave de fa.

    

        (Ella dice que no volviste anoche)


Ella se quedó esperándote atrapada en ese sueño.
Como un pasajero que eres de la inhóspita memoria,
lapislázuli engarzado en índigo cielo invernal,
de aquel viaje inacabado pintado entre las sombras.
Llegabas en la madrugada,
cuando tañían los fantasmas su música en secreto.

Yo sé, que te demoraban las sombras,
porque eras el convidado de las vísperas,
el resucitado de un amanecer terrible.
Ella dice que se desvelaba por tu culpa
en el friso fugaz de una memoria impenetrable,
que convertía en las gemas doradas algún antiguo dios...

 

 
        (Y la ausencia te tendrá como testigo)

 ,

Y la convocatoria de oscuras nubes,
cedió a mi arrepentimiento.
Y muestras de tempestad hubo,
que tejieron rastros de mi locura.
No supe llorar. No pude compartir la pesadilla.
El sol, ya no se asomó más a la terraza.
Dejó paso a mi ojo de observatorio
y en la noche bestial, también me apresó.
Encandilaba el ojo de mi ira,
que también, se abandonó al crepúsculo,
como embarcación que nunca llegó a Tirinto.
Se abandonó, lo sé, al lomo duro de esas aguas.

 

 
        (No penetres jamás la laguna dorada)


Ni pienses en las salamandras de índigos extraños,
que brillan como diamantes en la ensoñación.
Sus mágicos colores, no figuran en el mapa,
ni en las galerías de arte,
ni en los ojitos de una muñeca
pueden ser recompensados jamás en una subasta escolar,
de buhonero o gitano o tahúr,
para terminar la función en una tarde de cine.

 
Se compran las historietas como una barajita infantil
que iluminan la memoria como gemas falsas,
de pájaros parlantes de lo que no son,
desplumaderos inservibles del canto de anteayer.

 
No. No penetres jamás la laguna dorada,
que no toque de magia del corazón,
como islas encantadas de Melville....

 

        (Ella se desgargantó anoche llamándote en el sueño)

 

Yo sé que duermo en el regazo de un duende desconocido
/      (tú lo sabes)
y me despierto con el revolotear de cualquier mariposa de la noche
/      que es atraída por mi soledad.
Mamá dice que te vio en su sueño
a eso de la décima secuencia de su tormento.
Que se desgargantó llamándote en su sueño.
Ella dice que las alarmas de medianoche sonaban,
en estaciones ferroviarias que se tragaba el río.
Las plantas de la entrada se alarmaron y un gato quedó cautivo
por las campanadas que dio el reloj.
Deberías congraciarte con ella,
cuéntale que te retuvo el canto que te ofreció la luna
o que aspirabas  agraduarte de oficiador del sol.
Yo sé que alguna vez volviste;
pero desde esa noche, te quedaste suspendido en la madrugada,
como lágrima congelada en el adiós.


(Heme aquí, de inhóspita memoria)

 
Te quedaste fascinado en el teatro Odeón.
Tus ojos por el mundo iban hacia la luz como mancebo victorioso.
Fassman te retuvo lejos, dirigió desde el escenario tu pensamiento,
en una galería de sinfonía inconclusa.
Yo, me quedé tocando el violín en el vacío,
delante del público;
pero afuera de la realidad. Y ellos reían.
¿Quién leerá ahora nuestros deseos por el mundo?
¿Qué artista de variedades nos cantará la ronda?
¿qué otro clarividente nos echará el futuro en esa velada inolvidable?

Eduardo, despierta.
Esto se ha convertido en una ciudadela impenetrable
de pajarracos parlantes,
y la filarmónica de la noche extravió su partitura.

 

 

         (Poema perdido y vuelto a encontrar)

 

Hoy he visto una rata podrida y reventada en el mesón
/     de piedra de los fondos.
Una desamparada rata podrida y reventada con sus ojos abiertos,
que parecían mirar las hojas agitadas de un abedul,
mientras ordeno los folios traspapelados de mi vida.
El frío deshoja las ventanas.
Desde el otoño se oyen las palomas.
Y ahí estaba hediendo esa rata,
como hieden las criaturas que han dejado de existir...
(Las paredes son grises y negras las raíces que salen de la tierra,
y se oye a lo lejos la música de un circo ambulante).
Yo argumento en versos, esa ráfaga helada que traen los años.
¿Podrías decirme que hay más allá
de los argumentos, las ratas, los otoños?...

 

         (Lencerías de madréporas y cristales te recubren)

 

Mamá dice que te quedaste demorado al filo de las tres
/      de la madrugada.
Cuando el reloj de la sala hablaba en secreto
/      en su péndulo dormido.
Tañía un río de silencio, en el ceremonial de los perdidos.
Se escondían las voces impronunciables
y el cuaderno de novedades revela tus embustes.

Yo estoy a media tinta.
En huracán de sombras, mis pláticas con Baudelaire ya no son tantas.
Conviven en tu memoria sus flores malignas
y una sonatina musical entre las sombras.

Cuando uno se encuentra con alguien que no conoce,
o se le asesina o se le regala un ramo de jazmines.
Sin darnos cuenta, no vemos la palabra adiós...
La teoría es práctica y la práctica,
una metódica nostalgia de olvidos y de abrazos.
Y una pianola de espanto guardaba maniquíes,
fotografías asombrosas de un cuarto de brumas.

 
En este cajón de voces voy a destapar el mundo.
Y en cofres pequeñitos tus cartas más dolientes
/     con su mapa al más allá.
Pero hermano, ¿qué soplo de auroras tiene a medio paso
/     al corazón?
¿Qué límite de fechas me trae en la desdicha?
¿Qué vaso de vino no te dejará mañana
de la leyenda que no me contaste ayer?

Se abrieron las compuertas de América en el alma,
y volvías como el tren a la estación del sol.
Tus bocetos se quedaron en el camino de una vía sola.
Volvías, reprendido de dibujos, de colores,
ante el hallazgo de una carpeta de sueños.

Pero tu vida. ¿Eras parte de mi vida?
Te recuerdo cuando el mago te llevó pegado a sus ojos
/     en un teatro de fantasías.
Dormías el sueño lúcido a los trece años,en medio del público,
atravesada la garganta por una aguja que nunca conseguiste sacar.
Tu pensamiento, lector de pensamientos:
¿eras parte de mi vida?

 

         (Vinieron en la noche)

 

Una llovizna cae ahora sobre estas piedras,
con su perfume extraño que limpia de olvidos esa historia.
Saquearon nuestra casa. Se oscurecieron las ventanas
y quedaste atrapado entre nopales en la penumbra  del alma.
Eras mi tierno desamparo. Mi mate amargo al paladar.
Me sobrecogía el yacimiento de voces  del desvelo.
Pero después no, después vinieron las elegías amargas
del exilio y la locura.

 

        (Urdir el desencanto era el preludio)

 
Ya no seremos los inconquistables.
Los entendidos del porvenir y de la noche.
Los que anunciaron el abordaje con sus garfios rotos.
Nunca habremos de edificar el tiempo perdido
/      con una cuchara de hueso.
Ni pronunciar jamás una oración para hacernos invencibles.
El libro de los muertos ya se abrió para nosotros,
y expiró el canto que los pájaros de la eternidad
/      nos prodigaban.
Nada de eso queda. Ni el mate amargo que detuvo las horas.
Tu gloriosa batalla nos ha redimido de los recuerdos.
Con vocación de jeque blanco llegaste del desierto,
te inscribiste en un mar sagrado de esperanza
y esperaste a contemplar lo recorrido,
como el grumete alerta de un barco fantasma.
No. Ya no seremos eternos.
Ulises no nos buscará en esta playa.
Las sirenas cantaron sólo una vez.

Y lágrimas de dolor bañaron mi rostro.

 

 
        (Es como luz que por la misma luz enciende al día)

 

No, ni es mía la estrella de la luz cambiante.
Ni es mía la arrogancia del pájaro anunciador de tu retorno.
Aquí están escritas las palabras que se fueron,
ya se convirtieron en nube, en dédalo, en sudestada, en brumas,
las extinguidas historias y desagotaron en acanaladas vertientes
/     irredentas aguas.
¿Qué timonel secreto aconsejó tu corazón
a entonar su música atemperada de los días festivos?
¿Qué disonancia interior hubo después para tu desventura?
¿Qué ráfagas te llevaron lejos?
¿Qué diapasón incorregible moduló tu voz?

 
No, no es mía la estrella de la mañana,
la que tatuó la piel de tu infortunio.
Pero esa estrella bañó con su misma luz mi alma.



(Destruye la visión sagrada)

 
La gran benevolencia visitó la casa. Y su música revoloteó
con su partitura en otra parte.
Para que no te oyera mamá.
Y estambres, filamentos de una memoria alada,
/    eran el néctar,
la ambrosía, que se llevó la tarde.
Tal vez, fuera la historia de Salgari en un barco
/que no llegó jamás.

Lejos, sobre el tejado de una noche oscura,
estaba la obsidiana de una razón prohibida,
que las estrellas fugitivas no te darán jamás.

 
Me gustaba que usaras mis disfraces, mis máscaras del día,
mi delantal de colegio...
Era como si yo me reencarnara en vos.
Y cuando yo usaba tus ropas, el patio se encendía
y se poblaba de eternos comensales,
de huéspedes domésticos que embriagaban el aire,
y te invitaban con toneles de miel en la cocina.
Pero los huéspedes no volvieron más. Nada quedó de la casa.
Se fueron a otra parte con su fantasía.

 
Más tarde, llegaron las revistas que nos dejó el abuelo,
como cartas secretas de un extraño dios.
¿Tantas cosas podían quedar detrás de una tormenta?

La señora Circunstancia cambió de domicilio.
Il morto qui parla se mudó en la noche.
Y el tío marinero, con ensalmos misteriosos,
descifró los mares más lejanos. Y se extravió.
Testigos fueron el solfeo, el piano, una ventana incierta,
los tallos desnudos de un árbol mojado que perdió las hojas,
y los muertos que no eran muertos todavía,
hacían una ceremonia secreta de reivindicación.

 
Nos rondaba, estoy seguro, una fogata nocturna
/    que despavesaba cuentos.
Acaso, porque en cada reproche,
había un demonio oculto de espléndidos fulgores.

 
A lo mejor, te acosaban virtudes, ensambladuras, arañazos,
/    de una visión sagrada de laexistencia.

 
(Después de la tormenta, no queda noticia de laresurrección).

 

         (Pon tu mano sobre el pendón amado)

 

Piscis se eclipsó en verano,
cuando maduran en el emparrado
las oscuras uvas del amor y la locura.
Eras Teseo iluminado,
en abierta lucha contra el minotauro.
Buscaste liberar a Proserpina del infierno
y destruiste a Tritón, el semidiós pescado
/     de verdoso pelo.

Te embarcabas en cualquier empresa
como argonauta,
con la esperanza de coronarte salvador
/    de los necesitados.
No dudaste en unirte a Hércules
y fuiste preso en Devoto.
Yo te llevaba noticias de los desencarcelados,
cada domingo en la visita,
pero en respuesta, me contabas de los centauros
y de la tierra aún cautiva.
¿Qué rayo de sol no coronó tu desafío?
¿Qué maldita sombra no desangró tu pecho?
Fueron años de combate,
de clandestino amor donde se avivan
las alucinaciones, en erráticas conquistas.

 
Sí, eras Teseo iluminado,
el que volvía en aquellas madrugadas temibles...

 

         (Coro de las ausentes tejedoras de la noche)

 

Los abuelos están dormidos en sus sábanas blancas.
Las abuelas están dormidas en sus almohadas de encaje.
Los tíos están dormidos como piedras en el jardín.
Los difuntos roncan y se han volado en paños menores,
y una llovizna dulce cae sobre esas piedras.
Limpia de olvidos la pátina de nuestros sueños.

De tanto verte venir en la madrugada,
de tanto oírte persuadir a mamá de tus desapariciones,
nos vamos durmiendo todos, en la época de las clepsidras,
de los perfumados horizontes del cielo,
que huelen a tierra mojada de rocío,
en la que ahora reflorecen con fuerza los jazmines
y estallan y rebrotan las plantas en época de nacimiento.

Tu juego de cartas se acabó.

Y yo me pierdo, me pierdo, me pierdo...

 

       (La pose del orgullo no  hace impetuosa la fuerza del nacimiento)

 

La pose de tu orgullo te hace justicia, como impetuosa nacela flor
/    de las criaturas irredentas.
Fuimos, tiempo ha, tan esplendorosos como el sol,
escurridizos nietos de la dulce abuela Agustina,
la que se perdía en el lamento de un huerto

/    para ocasos de una mañana terrible...

Porque fuimos, tiempo ha, los conquistadores legítimos
desde las ramas de una higuera,
adonde alumbraba despiadado el mediodía
de los hechizos pretéritos...

Es decir, que fuimos, tiempo ha, los adoradores de una Colt
de cachas de hueso que el abuelo no disparó jamás en los días
/    temibles, pongámosle por caso.

Fuimos, el incorregible tiempo ha, tiempo ha, tiempo ha...
Indiscutiblemente fuimos los adelantados portadores de la nada,
que se posesionaron de arracimadas voces vegetales
de un árbol de granadas de Hieronimus Bosch,
que una mano tierna, muy tierna, cultivaba
para alejar las malignas influencias de la ciudad y la luna

Fuimos, tiempo ha, los perseguidos irresolutos, los recogedores
de mensajes que el mar vomitabaen una playa amenazada
por la ira de un dios Neptuno que se divertía con nuestra tenacidad,
/     arrojándonos vientos salados...

 

Fuimos, tiempo ha, los forjadores de bestias, de navíos perdidos
que atravesaban cualquier indulgencia en los atardeceres majestuosos...

Porque fuimos, tiempo ha, los celebradores de habitaciones
abandonadas, de muebles conversadores que se regocijan
en soledad y presencias que se morían para siempre
en rituales reservados a las eminencias del fuego.
Sí. Fuimos con el tiempo, los adoradores de lámparas celestiales,
de las heredades de una luz que iba a dar a una encrucijada fatal...

En los tiempos ha, fuimos coleccionistas de visiones,
de ignotas piedras preciosas,
de atuendos mortales probados en un maniquí atormentado
por agujas inasibles...


Fuimos, tiempo ha, descubridores de oficios impronunciables,
los practicantes mudos de una sentencia abominable,
que ya no se olvidaría jamás.

Nos magnificamos, tiempo ha, como los secuestradores dedioses
y de santos auténticos e inauténticos, para retenerlos
en una galería asombrosa de las enfermedades de una época enferma.


Fuimos los desangradores de tumbas, tiempo ha,
de gatos fenecidos en alguna parte después de la lluvia.
Como se acostumbra a redimir en los santuarios,
para una carpeta de eternidades perdidas.


Tiempo ha, tiempo ha... ¡Cómo te has ido, tiempo ha!
Te recuerdo como a esas flores inextinguibles que quedan
expuestas a la fatalidad. Fuimos nómades gloriosos,
tan esplendorosos como el sol.
Vencedores de pestes y portadores de amuletos secretos,
de unas tías que se perfuman elcorazón.
Elegidas soñadoras del tentáculo invencible de una planta sagrada.


Significativamente fuimos, tiempo ha, los sacrificadores,
los impíos, los cantores de alabanzas que rumiaban al sol
su estéril genealogía de las especies, de extraños ídolos,
que perturban la memoria sorda.Acongojados mil veces
por moribundas Tebaidas que hacen los esponsalicios
y renuncian a sus solemnidades.

¿Era por los que atormentaban nuestras noches y daban razones
/    inexpugnables para los días?
¿Cuál era esa coartada que hacía tórridas las voces, los pensamientos
/    sublimes, las penumbras, los retratos?

Aclamados, vencidos, victoriosos, lastimados entre las hojas
de una planta misteriosa llamada tiempo ha.
¡Cómo has socavado el mármol de las estatuas, tiempo ha!
Fuimos tus sembradores, los trágicos de la leyenda,
los que anduvieron con el zapato al revés de su tiempo,
sobre una cornisa que daba hacia un amanecer incesante,
que se perdió como el astro divino de la edad,
imperturbables, como tosca piedra de perpetuidad...



       



 


introducción

BITÁCORA DE POETA

Nace en Buenos Aires, Argentina, en 1943.

Poeta, escritor y periodista. Realizó estudios en Buenos Aires. Obtuvo una treintena de premios literarios y perteneció al equipo de redacción de la revista El escarabajo de oro.

Su primer libro, Los gestos interiores (Losada, 1969), aparece tras haber ganado el Primer Gran Premio Internacional de Poesía de Habla Hispana; correspondiente a los V Juegos Florales de Poesía «Tomás Stegagnini», con un texto auspicioso del escritor martinfierrista Leopoldo Marechal. A raíz de otra distinción de poesía, revista Imagen de Caracas, se publica Según las reglas. Con El mismo título aparece en Buenos Aires (Losada, 1972). Ese mismo año, recibe el Premio «César Vallejo» en el Perú. El diario La Nación de Buenos Aires, dice: "Esta proyección de un romanticismo de cuidada vigencia verbal encuentra una y otra vez expresión en un libro (Según las reglas) donde la ternura se torna grito y limita frecuentemente con la desesperanza, dentro de una ceñida dimensión poética." (Bs.As., 1973)

En 1975, se establece en Venezuela. Viaja constantemente, en forma itinerante,  por varios países de Latinoamérica y Europa.

En 1976, es galardonado en Barcelona, España, por el Ayuntamiento de Martorell.  También fue colaborador de Cuadernos Hispanoamericanos de Madrid; La Nación de Buenos Aires; El Nacional  y Últimas Noticias de Caracas; El espectador de Colombia; etc.

En 1980, obtiene el Primer Premio de Poesía que otorga la Asociación de Escritores de Venezuela por su libro Son esas piedras vivientes (A.E.V., Caracas, 1982). En el Perú es invitado por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y la Universidad San Martín de Porres a dar clases sobre medios de comunicación y literatura.

En 1981, se publica la antología Poesía Nueva Latinoamericana (Ed. El Gallinazo, Lima, Peru) y, dos años mas tarde, Yo creía en el Adivinador orfebre (Ed. El Gallinazo, Quito, 1983). Ese mismo año, representa a Venezuela en el Encuentro del Pen Club Internacional realizado en Caracas.
 
En 1986, asiste al Congreso por la Integración Cultural Latinoamericana, invitado por la presidencia de la República del Perú. Se le encarga realizar la antología poética del CICLA: «Y la espiga será por fin la espiga» (Lima, 1987). En aquella oportunidad, será designado «Enviado Especial» de la Cultura del Perú para el resto de América. Ese mismo año viaja a Sofia (Bulgaria) al Congreso de la Paz, representando a la Argentina. En México se  edita Mirada de Brueghel (Fondo de Cultura Económica,1990). De este libro, dijo el novelista R.H.Moreno-Durán, en Quimera, Nro.8, 1991: "A pesar de lo que sugiere el título, este no es un libro sobre pintura flamenca. Tampoco se circunscribe a otros ámbitos de la plástica sólo porque el Aduanero Rousseau y cierto paisaje de Turner iluminen sus páginas. Este es un gran libro de poesía, en el que, so pretexto del homenaje, su autor poetiza momentos pictóricos de Brueghel y El Bosco, pero también instancias líricas de Quevedo y Nerval. Así pues, la poesía se postula aquí como una doble reflexión sobre hitos estéticos: al tiempo que celebra sus particulares gustos culturales, el poeta crea gracias a una óptica y a una sensibilidad precisas..."

En 1992, la Universidad de Lima lo invita al Coloquio Internacional en homenaje al centenario del natalicio de César Vallejo. Y en 1994, al Encuentro con la Poesía Hispanoamericana, convocado por la misma universidad.

Da conferencias, recitales sobre poesía latinoamericana en Colombia, Ecuador, entre otros. Es condecorado por la Alcaldía de Lima.

En 1995 se publica Hypnos (Gabrielle Editores, Lima) y las antologías: Cantos Australes (Monte Avila Editores, Caracas); Poesía amorosa de América Latina (Biblioteca Ayacucho, Caracas). El poeta belga Fernand Verhesen, del Centre d´Etudes Poétiques, de la Bibliotheque Royale de Bruxelles, dijo acerca de su poesía: "...a sus poemas donde el onirismo se asocia tan extrañamente y tan magníficamente a una realidad de las más temibles..."

En 1996,  se publica Crónicas de Poeta (recopilación de artículos de César Vallejo, Biblioteca Ayacucho, Caracas). También ha participado en la preparación del Diccionario Enciclopédico de las Letras de América Latina (Tres tomos, Biblioteca Ayacucho, Caracas, 1995).

En noviembre de 1999, es invitado por el Gobierno de Santa Fe, Argentina, al Festival Latinoamericano de Poesía en la ciudad de Rosario.
 
En el 2000, se publicó su versión de la  Obra Poética de Olga Orozco, Biblioteca Ayacucho, Caracas, Venezuela. El 11 de noviembre del 2001, Radio Nacional de España difunde “La Canción del Ácido Prúsico”. En el 2004  obtiene el Premio “Librería Mediática” (Radio Nacional de Venezuela y Canal 8 de Televisión) en el espacio “Los libros y la Radio tienen mucho que ver”. Ese mismo año, es seleccionado para el Homenaje a don Miguel de Cervantes Saavedra en Argamasilla de Alba, Ciudad Real, España. Y en Buenos Aires, es distinguido en el Premio Eduardo Mallea de Novela y Cuento, Mención Especial,  Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Argentina.

Es director fundador de la revista Quevedo de Poesía.  Su poesía ha sido traducida, entre otros idiomas, al francés, japonés, búlgaro, italiano...



Una experiencia poética hispanoamericana

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